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ARTICULADORES (Lengua, Mandíbula y Labios)

La lengua es una estructura de músculos; son muchos y la conectan a muchas otras estructuras. Es por eso que es una de las partes más críticas del grupo de los articuladores.

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Los músculos intrínsecos son aquellos que le dan forma y cambian la forma de la lengua, en cambio los extrínsecos son aquellos que la movilizan gracias a su conexión con otras estructuras.

Las conexiones son importantísimas y ahora vamos a analizar el porqué:

  • MANDÍBULA:
    La lengua está conectada a la mandíbula mediante el músculo Geniogloso. En muchas ocasiones la lengua se coordina con la musculatura de la mandíbula para moverla, abrirla y cerrarla durante el habla y la masticación. Así que el estado y comportamiento de la lengua tendrá efecto en el de la mandíbula.
    La acción de este músculo tiene varias propiedades. Las fibras medias tiran de la lengua hacia adelante y fuera de la boca, mientras que las superiores dirigen la punta hacia abajo y atrás. Cuando ambos grupos de fibras se contraen, la lengua se apilotona y se dirige hacia abajo al suelo de la boca.
  • APÓFISIS ESTILOIDES:
    El músculo Estilogloso es el que conecta la lengua a la apófisis estiloides. La apófisis estiloides es una prominencia ósea del cráneo a la que se conectan varios músculos vocales como el estilohioideo (laringe) y estilofaríngeo (faringe).
    Dirige la lengua arriba y atrás.
    Al ser un lugar de confluencia muscular, una mala coordinación u organización de esta zona afectará a la elevación y movilización de la laringe de forma indirecta.
  • PALADAR:
    El músculo Palatogloso conecta la lengua al paladar por los laterales. Es capaz de elevar la parte de atrás de la lengua hacia el paladar.
    Es un lugar en el que comúnmente se acumula tensión, ya que sirve de puente del paladar a la lengua o viceversa creando un círculo de tensión en la parte posterior que resulta en un sonido engolado.
  • HIOIDES:
    Desde el hueso hioides nacen los ramajes musculares para movilizar la laringe en el cuello. Uno de esos ramajes va hacia la lengua, que a parte de estar muy cercana, es la que más influencia tiene en la laringe ya que ambas tienen que coordinarse y trabajar en armonía.
    El músculo Hiogloso deprime y retrae la lengua haciendo que el dorso adopte una forma convexa.
    Al tener conexión directa y estar tan cerca, una mala organización de la musculatura de la lengua tiene efecto directo en la laringe. A parte de trasladar tensión directamente, impide la movilidad.
  • FARINGE:
    El músculo Faringogloso conecta a la lengua con la faringe y su acción la lleva hacia atrás y abajo. La Faringe está rodeada por el músculo Constrictor Faríngeo, que es un músculo clave en la articulación y movilización de laringe y cartílagos. Por tanto, la no cooperación entre lengua y faringe comportará muchos problemas de articulación vocal.
  • AMÍGADALAS:
    El músculo Amigdalogloso eleva la base de la lengua hacia el paladar. Hay muchas personas que presentan mucha tensión en la lengua y aquejan dolor en las amígdalas después de cantar. Ésto es por la tensión que se propaga desde la lengua hasta la zona a través de este músculo. También funciona de modo inverso, hay gente que cuando padece de amigdalitis no puede cantar y les es difícil incluso hablar. Mucha parte de responsabilidad la tiene este músculo que se tensa por el dolor y traslada tensión hasta la base de la lengua afectando a la fonación.

En conclusión, la lengua está conectada a muchísimos puntos de varias estructuras clave de nuestro sistema vocal, así que un mal funcionamiento de ésta puede representar un gran impedimento a nivel vocal. La infinidad de posibles movimientos viene derivada de la coordinación entre la musculatura intrínseca y la extrínseca como grupo, y la coordinación entre músculos de cada grupo también. Por tanto, cuanto mejor sea la coordinación, mejor será la función. A la vez, una mala coordinación será un gran impedimento.

Por otra parte, al ser una estructura muscular enorme y central (posición), tiende a ser la primera compensación que se produce para remplazar cualquier carencia en la función vocal. La más común suele ser la de movilizar la laringe. En vez de utilizar la musculatura que corresponde (supra, infrahioideos + constrictores) se utiliza la lengua. Como la función principal de la lengua es articular y no movilizar lo hará de forma imprecisa, limitada y errática. Por otro lado, la lengua debería estar articulando en vez de movilizando la laringe y se produce un colapso que dificulta la fonación, sobretodo en tonos agudos. También suele utilizarse para estabilizar el sonido (falsa estabilidad) y mobilizar la mandíbula entre otras.

La lengua es un órgano de gran complejidad que debe organizarse acorde a la función y  estructuras del resto del tracto vocal.

La mandíbula y los labios son el tramo más externo del tracto vocal y por tanto tienen también influencia. También forman parte del grupo de los articuladores junto a la lengua.

La mandíbula está conectada a muchas otras estructuras y por tanto, tendrá influencia sobre ellas también:

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Los labios poseen una enorme red muscular que posibilita su gran variedad de movimientos:

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Los articuladores, a parte de su función de aportar inteligibilidad al habla), pueden modificar la sonoridad de la voz. Pueden modificar el tamaño del tracto vocal por un lado, y tener influencia en el funcionamiento de las estructuras vocales.

  • La mandíbula puede abrir verticalmente aumentando la distancia que existe entre la superficie de la lengua y el paladar. Regula el espacio resonancial (verticalmente) en el interior de la boca.
  • La mandíbula, en relación a la masticación, puede moverse lateralmente de izquierda a derecha.
  • La mandíbula también puede moverse adelante y atrás.
    • Cuando los dientes inferiores quedan por delante de los superiores y la mandíbula está hacia adelante, la faringe se ensancha anteroposterioremente y el tracto vocal se ensancha y alarga a la vez oscureciendo el sonido.
    • Cuando los dientes superiores e inferiores están alineados la musculatura de la mandíbula estará relajada.
    • Cuando los dientes inferiores están por detrás de los superiores y la mandíbula está hacia atrás, se produce una compresión de la laringe por parte del maxilar inferior y también una reducción del espacio faríngeo. El sonido queda presionado igual que la laringe y el tracto vocal.
  • Los labios también influyen:
    • Pueden alargar el tracto vocal, echándose hacia adelante redondeándose, oscureciendo el sonido.
    • Pueden ensanchar la apertura y el espacio lateral en la boca, cambiando la resonancia. También acortando el tracto vocal. Estos movimientos aclararán el sonido.

Mandíbula, labios y lengua están estructural y funcionalmente conectados y funcionan como un todo cambiando la resonancia y facilitando y/o dificultando la función vocal.

Ahora que conocemos las posibilidades, podemos pasar a examinar cómo se interrelacionan funcionan: Función Vocal