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ELEVACIÓN FARÍNGEA y VELO DEL PALADAR

Desde hace muchos años se ha hecho mucho hincapié en lo que al paladar se refiere. “¡Eleva el paladar, elévalo!” Y muchos de nosotros nos hemos sentido muy confundidos con qué es a lo que se referían exactamente. Por eso, a continuación aclararemos de qué se trata:

El velo del paladar es la estructura encargada de abrir y cerrar el paso de aire hacia la nariz. Puede variar en un contínuo de posiciones, aunque vamos a intentar generalizar explorando solo dos (extremos) y el punto intermedio entre ambos, para simplificar su comprensión.

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El velo del paladar puede cerrar el paso de aire a la nariz (extremo 1), abrir totalmente el paso a la nariz cerrando el paso hacia la boca (extremo 2) o quedar a medio camino (punto intermedio entre ambos). Entre estos tres puntos existe un rango continuo de posiciones entre ampliamente abierto y totalmente cerrado (paso a la nariz). La función de elevar el velo hasta cerrar el paso a la nariz, la desempeña un solo músculo; el elevador del velo del paladar. Cuando queremos que el velo descienda y contacte con la lengua para cerrar el paso a la boca, es el músculo palatogloso. Cuando el velo se encuentra a medio camino, los músculos anteriores están relajados o prácticamente relajados dependiendo del porcentaje de nasalidad.

imagen-32-ciencia-vocalLa estructura encargada de realzar, amplificar, redondear y sostener el sonido es otra, no el paladar. Para entenderlo mejor analicemos la anatomía involucrada.

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El músculo encargado de movilizar el velo del paladar es el músculo elevador. Éste es el que regula cómo de abierto está el paso hacia la nariz.

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El otro músculo que moviliza el velo del paladar es el músculo tensor. Éste lo que hace es precisamente eso, tensar el velo y expandirlo. Pero no es el que realmente cambia el sonido de la voz. Muchos cantantes, en busca del espacio extra, activan muy fuerte el velo del paladar (tensor y elevador) de forma que crean una tensión que desciende hasta la lengua. Ésto crea un círculo de tensión en la parte posterior de la boca que hace que el sonido suene engolado.

Cuando se busca este efecto de espacio extra y amplificar, redondear y sostener el sonido lo que se activa es la porción más superior del músculo que constriñe y eleva la faringe, el constrictor faríngeo superior. Al hacerlo crearemos un espacio extra por encima del velo del paladar que es el que aportará ese extra al sonido. Esta maniobra, además nos dará mucha sensación de apoyo.

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Sustentar la voz desde este punto es una buena maniobra. Si pensamos en el sistema vocal como una gran “L” invertida movible, ambas astas de la “L” deben  estar disponibles para moverse con la constante articulación de todo el mecanismo durante la fonación. Si alguna de esas estructuras no está disponible porque está intentando aportar estabilidad, ocurre justo lo contrario. El sistema se desequilibra generando compensaciones que conllevan más trabajo. Además, ambas astas están conectadas entre ellas, con lo que si una está fija sustentando, tiene efecto en la movilidad de la otra obstaculizándola. En cambio, si utilizamos la musculatura que está justo en el vértice, ambas astas podrán moverse con total libertad con la estabilidad extra que aporta el sustentar desde arriba.

El constrictor faríngeo superior es un músculo que no tiene nada que ver con el paladar, aunque al estar tan cercano es posible confundirlo. De hecho, la prueba que demuestra que no tiene nada que ver es que se puede crear esa sensación de más espacio y aportar ese extra al sonido sin que el velo del paladar esté cerrando el paso a la nariz (momento en el que la musculatura del velo está relajada dejando el velo a medio camino), por tanto, el velo del paladar no tiene nada que ver con ese efecto.

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