ENFOQUE EN LA REHABILITACIÓN DE LAS PATOLOGÍAS

En la mayoría de ocasiones, el proceso de rehabilitación es clave.  Si se lleva a cabo con la mayor efectividad posible, es posible evitar largos periodos de interrupción o estrés en la vida profesional (normalmente se compagina con la mayor normalidad posible en la vida profesional) . Por supuesto, también es clave para conseguir evitar el tratamiento quirúrgico que implica largas interrupciones y largos periodos de recuperación.

Tradicionalmente, el enfoque de la rehabilitación gira en torno al diagnóstico patológico y ésto, a menudo, toma en cuenta limitaciones. Sin darnos cuenta, estas limitaciones no permiten que esa persona vuelva a tener un desarrollo plenamente funcional. “Este paciente tiene nódulos, hay que darle nuevas estrategias para que no proyecte la voz, que es lo que le ha llevado a tener la patología”.

Las limitaciones son las que llevaron al paciente a padecer la patología. Las limitaciones y restricciones seguidas e inculcadas durante la rehabilitación generan desequilibrios funcionales que provocan más problemas, y en el peor de los casos nuevas patologías.

El mejor enfoque para cualquier tipo de patología es el abordaje desde el punto de vista funcional dejando a un lado las restricciones o supuestas limitaciones que esta provoca:

Cuando es una patología adquirida, la función vocal está desequilibrada. Ese desequilibrio funcional provoca compensaciones orgánicas en el sistema que descompensan la función todavía más. Al producirse más descompensación, la patología también empeora y de nuevo, la función estará más descompensada. Entraremos en un círculo vicioso y degenerativo.

Podemos observar el mismo principio en las patologías congénitas. Cuando el sistema está alterado por una de estas patologías, la función vocal se ve desequilibrada y automáticamente se producen compensaciones. Estas compensaciones desequilibran todavía más la patología, haciéndola empeorar y desequilibrando a su vez también la función, generando más compensaciones.

Por tanto, sea cual sea la proveniencia de la patología (adquirida o congénita) viene dada y crea a la vez, un desequilibrio funcional. Si ese desequilibrio funcional no se ataja, la patología seguirá avanzando a la vez que el desequilibrio.

La conclusiones son:

A- Sea cual sea el origen de la patología, ésta debe ser tratada desde un punto de vista prioritariamente funcional y no patológico. (No basándose en el diagnóstico patológico exclusivamente)

B- A medida que mejore la funcionalidad, más funcionalmente compensado estará el sistema y más compensadas estarán las patologías. Todo ésto contribuirá a su desaparición (adquiridas) o equilibrio (congénitas). (Si trabajamos pensando en la patología exclusivamente, dejamos de lado aspectos importantes y limitamos el sistema)

C- Una vez restablecida la funcionalidad, la patología habrá desaparecido o estará equilibrada y disminuirá considerablemente el riesgo de recaer o padecer otra. (Un sistema plenamente funcional no se lesiona (adquiridas) ni se descompensa (congénitas) por causas mecánicas)

PROCESO DE REHABILITACIÓN / READECUACIÓN VOCAL

La Rehabilitación Vocal y/o Reeducación Vocal es un proceso de una duración indeterminada que vendrá definida por un sinfín de premisas que no son predecibles al 100%.

Distinguimos entre Rehabilitación y Readecuación porque son dos enfoques ligeramente diferentes: La rehabilitación se lleva a cabo cuando hay una lesión y deseamos paliarla o solventarla, la readecuación, en cambio, es un reajuste de los patrones funcionales para evitar que una lesión, que a menudo ya ha sido solventada, aparezca de nuevo.

Pese a esta distinción, el proceso es prácticamente el mismo, ya que como hemos discutido anteriormente, lo más importante es el reajuste funcional del paciente, tanto si es para Rehabilitar o para Readecuar.

Cuando un paciente acude a mi consulta, lo primero es comprobar que posee un Diagnóstico Foniátrico que determina cuál es la lesión. En el caso de que no lo posea, remito al paciente a la consulta del médico-foniatra.

Cuando tenemos el Diagnóstico analizamos cuál es la patología o patologías existentes y cuáles son las recomendaciones que el médico-foniatra nos da. A continuación pasaremos a analizar cómo funciona la voz del paciente y cuáles son las dificultades funcionales que supone y está creando la lesión.

Una vez analizadas cuáles son las dificultades funcionales las clasificaremos de mayor a menor importancia/impacto/relevancia. Posteriormente empezaremos el proceso tratando las dificultades de mayor relevancia.

También habrá que prestar atención a las costumbres y hábitos vocales, si el uso de la voz es profesional o no y de los hábitos (tóxicos y no tóxicos) que se llevan a cabo en la vida diaria. También tendremos en cuenta la organización global y el cuerpo desde un punto de vista funcional y en relación con la voz.

El estudio acústico de la voz nos aportará muchísima información de lo que está pasando a nivel laríngeo (fuente) y a nivel de las estructuras de la cabeza (filtro).

Durante el proceso, serán necesarias revisiones por parte del médico-foniatra para hacer un seguimiento de cómo se reflejan las mejoras funcionales en la anatomía.