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RELACIÓN LARINGE – FARINGE

Anteriormente, durante la explicación de la deglución, hemos podido observar que la laringe se mueve como bloque arriba y abajo. Este hecho tiene lugar gracias a los tres grupos musculares encargados de ello.

A parte de elevarse y echarse hacia delante para cerrarse (proteger el tracto respiratorio) y facilitar la apertura del esófago durante la deglución, la laringe tiene la función de regular el tamaño de la faringe durante la fonación. Cuanto más agudo es el tono de la emisión, más pequeña es la faringe porque más arriba estará la laringe y viceversa. Éste es un hecho automático que regula los espacios resonanciales y hace que la voz funcione de una forma efectiva. Funciona como los tubos de un órgano de iglesia: cuanto más grave es la nota, más largo y ancho es el tubo. Por contrario, cuanto más aguda es la nota, más corto y estrecho. La diferencia es que nosotros no tenemos varios tubos, sino que tenemos uno solo que se mueve y ajusta.

La clave está en la forma de elevar la laringe durante la fonación, ya que debe seguir una configuración diferente para que todo funcione bien:

Por encima de la laringe encontramos el hueso hioides. El hueso hioides tiene la particularidad de ser el único de todo el cuerpo que no está conectado a ningún otro. Su función principal es mantener la forma de la laringe y movilizarla, por eso es la estructura de la que parte toda la red muscular que conecta la laringe a otras estructuras, cráneo, pecho y espalda. También hay más músculos que asisten y modifican la dirección del movimiento de ascenso.

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La musculatura SUPRAHIOIDEA es la que se encarga de elevar la laringe. Los músculos van desde el hioides a la mandíbula y hacia el cráneo. Dependiendo de cuánto se activen unos músculos u otros, la laringe irá hacia arriba y adelante o arriba y atrás.

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En esta tarea también asisten los CONSTRICTORES FARÍNGEOS que van arriba y atrás, con lo cual son muy útiles durante la fonación. A parte, ayudan a estabilizar la altura de la laringe y en definitiva, la voz. También veremos más adelante, que son un recurso muy importante (sobretodo el superior) para lo que llamamos Elevación Faríngea.

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La laringe también puede bajar, y es el grupo muscular INFRAHIOIDEO el que baja la laringe, por ejemplo cuando bostezamos.

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El movimiento de la laringe (que tiene efecto en la anchura y la longitud de la faringe) es útil para regular lo claro u oscuro que es un sonido. Como ya hemos dicho antes, la laringe se mueve para adaptar la longitud del tracto vocal según la nota, pero a partir de ahí, podemos cambiar el color del sonido bajando o subiendo más la laringe.

Si imaginamos ahora la laringe como un ascensor, el ascensor enrasa con cada piso que es la nota, pero si queremos que la sonoridad de esa nota sea más oscura, dejaremos un poco más abajo la laringe. En cambio, si queremos que la sonoridad sea más clara, subiremos la laringe hasta una posición un poco más alta. Pero siempre haremos los movimientos con respecto a la altura “de referencia” para esa nota.

Continuar a: Elevación Faríngea y Velo del Paladar