Javi Prieto

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©2019 by Javi Prieto

CIENCIA VOCAL

 

A. Ubicación y Características de las Cuerdas Vocales

El proceso por el cual se produce la voz es muy complejo, y también lo es el análisis del mismo. Así que vamos a intentar equilibrar objetividad y simplicidad para ser capaces de entenderlo.

La voz se produce, básicamente, mediante un proceso de transducción: La transducción consiste en la transformación de un tipo de energía, en otra de distinta naturaleza. En el caso de la voz se trata de la transformación del aire a sonido, gracias a la interacción del mismo con las cuerdas vocales. Dependiendo de la efectividad de este proceso de transducción, el resultado será diferente. Además, puede llevarse a cabo de modos distintos (como las marchas de un coche).

Empecemos por el principio, veamos qué son las cuerdas vocales, dónde se hallan y cuál es su funcionamiento.

Las cuerdas vocales son dos, y se encuentran en el interior de la laringe. Transcurren desde los cartílagos aritenoides hasta el cartílago tiroides. Echémosle un ojo a las siguientes ilustraciones para entender un poco mejor:

La estructura interna de las cuerdas vocales es multicapa y muy compleja desde el punto de vista morfológico (estructura) y desde un punto de vista funcional (mecánica). Cada una de las capas que las forman tiene unas propiedades biomecánicas diferentes. Cada capa contribuye a la vibración de un modo diferente.

 

Las capas van disminuyendo en flexibilidad y gelatinosidad conforme vamos profundizando hacia el interior de la cuerda. Las capas más superficiales son las que vibran con más libertad y flexibilidad. Las más profundas aportan consistencia, y a la vez influyen en el modo en el que vibran las capas más superficiales (que están por encima).

Si cortamos una cuerda vocal a la mitad y examinamos las capas, ésto es lo que vemos:

Esta vista nos muestra una simplificación de la estructura multicapa de una cuerda vocal desde la capa más superficial (Epitelio) hasta la más profunda (Músculo Vocal).

EPITELIO: Funciona como primera capa de protección para los tejidos que están por debajo, conteniéndolos y manteniendo la forma de la cuerda vocal.

ESPACIO DE REINKE (Lámina propia superficial): Gracias a sus propiedades mecánicas funciona como un “cojín” flexible relleno de una masa gelatinosa blanda, suave y muy flexible. Se compone principalmente, de fibras sueltas y componentes elásticos.

FIBRAS ELÁSTICAS (Lámina propia intermedia): Aporta integridad mecánica elástica con la consistencia de un “conjunto de bandas de goma suave”. Se compone principalmente de fibras elásticas.

FIBRAS COLÁGENAS (Lámina propia profunda): Este conjunto de fibras (en su mayoría colágenas) aportan durabilidad.

MÚSCULO VOCAL: Tiene propiedades mecánicas activas. Tiene la consistencia de “bandas de goma rígidas”. Como es un músculo, tiene propiedades activas (contráctiles) que ayudan a controlar la “tensión”. Los cambios que se producen a nivel de músculo vocal afectan y modifican el comportamiento de las capas superiores.

 

B. Formación del Tono y Timbre

Los aritenoides son dos estructuras cuya función principal es movilizar las cuerdas vocales; juntarlas (hacer que haya contacto entre ellas) y separarlas (para que el aire pueda pasar entre ellas hacia los pulmones durante la respiración).

Cuando queremos crear sonido, los aritenoides juntan las cuerdas vocales a la vez que el aire asciende por la tráquea desde los pulmones para hacerlas vibrar.

El proceso de vibración es muy complejo y tiene lugar gracias al Efecto Bernoulli.

(El Efecto Bernoulli dice que cuando haces pasar una corriente de aire entre dos cuerpos, se crea una fuerza de succión que los junta)

Una vez que los aritenoides han juntado las cuerdas vocales, el aire crea una fuerza de succión que hace que las cuerdas vocales contacten. Éstas al hacerlo, no permiten que el aire siga fluyendo hacia arriba creando un incremento de presión de aire por debajo de ellas, o presión subglótica. (La glotis es el espacio que hay entre ambas cuerdas vocales) Cuando esta presión aumenta, llega un momento en que las cuerdas vocales no pueden contenerla (mantenerse en contacto durante más tiempo) y se separan liberando esa sobrepresión en forma de soplo. Después vuelve a empezar el proceso de nuevo.

Esta imagen representa un corte de las cuerda vocales y cómo ocurre todo el proceso descrito anteriormente.

 

Hay dos cosas más a tener en cuenta:

A- La secuencia descrita anteriormente conforma lo que llamamos un ciclo vibratorio. Cuando se produce un tono, esta secuencia sucede cientos de veces por segundo, es decir, suceden cientos de ciclos por segundo. Dependiendo de la cantidad de ciclos que tengan lugar por segundo obtenemos una nota u otra. Cuanto más ciclos, más aguda será la nota. Por ejemplo, el La 440 (440Hz) implica que están teniendo lugar 440 ciclos cada segundo.

Podemos dividir el ciclo en “dos tiempos”: la fase de apertura (tiempo en el que las cuerdas están separadas y el “soplo” escapa entre ellas)  y la fase de cierre (tiempo en el que las cuerdas se mantienen juntas acumulando presión subglótica).

B- Según la acción del músculo vocal (última capa de las cuerdas vocales) la cuerda vocal puede configurarse más gruesa o más fina. Cuanto más gruesa sea la cuerda, más presión de aire será capaz de acumular y más fuerte será el soplo que liberen y por tanto, más fuerte será el sonido. Por lo contrario cuanto más fina sea la cuerda, menos presión será capaz de acumular, menos presión tendrá el soplo y más flojo será el sonido.

 

Estás imágenes muestran el máximo grosor (están juntas bastante tiempo) y el mínimo grosor (están juntas poco tiempo).

El grosor de la cuerda vocal puede regularlo la cuerda vocal  mediante la acción del músculo vocal (la capa más profunda), sin la asistencia de ninguna otra estructura.

Las variaciones de grosor también son relativas a la altura tonal. Conforme va aumentando la frecuencia de vibración, el grosor de la cuerda necesita cambiar (se ha de afinar) para ser capaz de vibrar a más velocidad. Por tanto, el rango de grosor o finura de la cuerda es relativa al tono en el que estamos. Hablaríamos por un lado de grosor “fisiológico” (máximo o mínimo grosor que puede tener la cuerda en general) y grosor “tonal” (máximo grosor para el tono concreto, es decir, el máximo grosor que permite a la cuerda vibrar a esa frecuencia. A partir del máximo grosor “tonal”, podemos afinarla más. Si quisiéramos engrosarla más del máximo grosor tonal para conseguir más volumen, necesitaríamos la asistencia de alguna otra estructura.

Hemos visto que el grosor de la cuerda puede ser regulado por ella misma a través de la acción del músculo vocal, la capa más profunda de todas las que hemos explorado anteriormente. ¿Pero, entonces, qué utilidad tienen el resto de las capas?

TIMBRE

El timbre viene determinado por dos factores principalmente:

A- Morfología de las capas de las cuerdas vocales: Según el grosor, la composición y la forma en la que se relacionan las capas de las cuerdas vocales, se crea un espectro de armónicos u otro. Ésto sucede por la contribución de cada una de las capas a la vibración conjunta u onda mucosa resultante. Como cada persona tiene una configuración de capas y unas capas y cuerdas diferentes, cada timbre vocal es diferente.

B- Filtrado del tracto vocal: El tracto vocal es el espacio comprendido entre las cuerdas vocales y las dos posibles salidas al exterior (boca y/o nariz). El tracto vocal funciona como un filtro. Éste atenúa (reduce o elimina) algunos armónicos y amplifica (potencia) otros. Por tanto, termina de dar forma al timbre vocal. La capacidad y el resultado de este filtrado depende de la morfología de las cavidades y estructuras óseas, además de las características de las mucosas que recubren todo el “tubo”.

 

C. Complejo Cartilaginoso

Ya hemos visto que las cuerdas vocales pueden engrosarse o afinarse por sí solas, cambiando el modo en el que vibran, y por tanto el volumen de la emisión. Pero alrededor de éstas encontramos todo un complejo cartilaginoso; cuatro estructuras que pueden alterar/variar la forma en la que se produce la vibración. Por tanto, la cuerda puede autoregularse activamente o puede ser regulada por otras estructuras. Este hecho abre un amplio abanico de posibilidades y combinaciones que hace que se trate de un sistema sumamente flexible. 

Para entenderlo mejor, vamos a volver a las capas que forman las cuerdas vocales y vamos a crear una simplificación que nos ayude a analizar el funcionamiento del sistema.

Simplificaremos en CUERPO (Músculo Vocal y Ligamento Vocal) y COBERTURA (Epitelio y Espacio de Reinke).

Como hemos dicho antes, el control del grosor que puede regular la cuerda vocal, lo lleva a cabo el cuerpo. Podemos resolver entonces:

Cuando la cuerda está más gruesa, el cuerpo está más suelto y puede participar de la vibración. La cobertura vibra con toda libertad. Por tanto, es “toda” la cuerda la que vibra.

En cambio, cuando la cuerda está más fina, el cuerpo está más activo y puede participar menos de la vibración. La cobertura es, en este caso, la que participa mayoritariamente de la vibración.

Existen 4 cartílagos que se unen directamente y modifican el modo vibratorio de las cuerdas vocales:

A- CARTÍLAGO TIROIDES:

Al inclinarse hacia adelante, afina y estira la cuerda vocal reduciendo la capacidad del cuerpo para vibrar. Es solo la cobertura la que puede participar de la vibración y se acorta la fase de cierre.

En cambio al inclinarse hacia atrás, engrosa y acorta la cuerda vocal destensando el cuerpo y aumentando su capacidad de vibrar. Cuerpo y cobertura participan de la vibración y se alarga la fase de cierre.

B- CARTÍLAGO CRICOIDES: 

Al inclinarse engrosa y acorta la cuerda vocal, soltando el cuerpo permitiéndole participar más de la vibración. Cuerpo y cobertura participan de la vibración y se alarga la fase de cierre.

C- CARTÍLAGOS ARITENOIDES: 

Los aritenoides, a parte de encargarse de abrir y cerrar las cuerdas (respirar/fonar), tienen otro rango de movimientos que modifica la vibración de las cuerdas vocales también.

Por un lado existe un movimiento de basculación hacia atrás que afina y estira la cuerda vocal reduciendo la capacidad del cuerpo para vibrar. Es solo la cobertura la que puede participar de la vibración y se acorta la fase de cierre.

Por otro lado existe un movimiento de basculación y rotación hacia atrás. Haciéndolo, tensan tanto cuerpo como cobertura dando paso a un nuevo modo vibratorio. No existe contacto entre cuerdas, y es por eso que la ondulación tiene lugar por el aire que pasa entre ellas, pero no existe fase de cierre. En las animaciones de a continuación puedes ver desde el lateral cómo se produce el movimiento, y cómo cambia el modo vibratorio de las cuerdas.

D- CARTÍLAGO EPIGLÓTICO – EPIGLOTIS: 

La epiglotis es un cartílago diferente a los demás por dos razones: es flexible y no está conectado directamente a las cuerdas vocales, aunque sí a los aritenoides.

Antes de analizar la relación de este cartílago con el proceso de fonación, vamos a ver cuál es su función fisiológica más primaria.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que LA FUNCIÓN PRINCIPAL DE LA LARINGE ES PROTEGER EL SISTEMA RESPIRATORIO. Y es por eso que la laringe cumple primariamente una función valvular.

Cómo válvula posee diferentes niveles de cierre para conseguir un aislamiento total del sistema respiratorio durante funciones tan primarias como tragar, defecar, toser o levantar peso.

El cierre mayor intensidad se produce durante la deglución. Es importante entender qué ocurre a nivel laríngeo y en el sistema fonador durante la deglución, para después comprender algunas tendencias que dificultan a la fonación (que no es una función primaria).

Durante la deglución se produce un cierre de seguridad de tres niveles en la laringe. También se cierra el velo del paladar para evitar que aquello que va a ser tragado ascienda hacia la nariz y fosas nasales. La laringe asciende y se adelanta en el cuello para abrir paso a aquello que quiere ser tragado hacia el esófago.

3 niveles de cierre en la laringe:

1- Cuerdas Vocales

2- Pliegues Ventriculares: También conocidos como bandas ventriculares o pliegues vocales falsos. Se trata de dos porciones de carne que se encuentran por encima de las cuerdas vocales. Se encuentran separados de éstas por los ventrículos de Morgagni (espacio). Los ventrículos permiten que se forme una burbuja que crea un efecto de succión entre ambas estructuras, facilitando un cierre mucho más fuerte y seguro.

Durante la deglución, estas bandas se constriñen y colocan por encima de las cuerdas vocales.Si se interponen durante la fonación, pueden presionar las cuerdas vocales y distorsionar e interrumpir la vibración libre, por tanto la voz se distorsiona.

Algunos cantantes lo utilizan como recurso estilístico aunque implica riesgos para la salud vocal si no se realiza siguiendo unas ciertas condiciones.

3- Esfínter Ariepiglótico: Técnicamente no es un esfínter, pero se comporta como tal. Forma un anillo muscular con los músculos que unen la epiglotis a los cartílagos aritenoides (músculo aritenoepiglótico) y por la musculatura que une los aritenoides entre sí en la parte posterior (musculatura interaritenoidea). Es una estructura clave en la deglución, ya que hace que la epiglotis descienda y complete el cierre laríngeo conduciendo el bolo alimenticio y los líquidos hasta la entrada del esófago.

REDUCCIÓN DEL ESPACIO ARITENO-EPIGLÓTICO:

1- Mediante la reducción del espacio entre la epiglotis y los aritenoides se crea una cámara de resonancia de alta frecuencia que dota a la voz de brillo y proyección. La banda de frecuencias amplificada por este gesto es la comprendida entre los 2,5 y 4 KHz. Esta banda frecuencial es la conocida como el “Armónico del cantante”, y a la vez se corresponde con la frecuencia de resonancia del canal auditivo. Es por eso que a parte de enaltecer la resonancia de alta frecuencia, nos hace más sensibles al sonido por las características resonanciales del mismo.

2- La reducción del espacio también estrecha el camino de salida de la laringe creando una contrapresión que va hacia abajo. Aumenta lo que llamamos “presión supraglótica” (presión por encima de las cuerdas vocales). Este incremento cambia el equilibrio entre ambas presiones (supra y sub) disminuyendo la diferencia entre ambas y alargando así la fase de cierre.

 

Desde un tiempo a esta parte se ha creído que favorecer este fenómeno desde la perspectiva de la epiglotis (mobilizándola directamente) es un recurso interesante, pero lo cierto es que implica riesgos y no favorece un mejor funcionamiento.

Como hemos analizado anteriormente, cuanto más suelto está el cuerpo más gruesa es la cuerda y por tanto más volumen y riqueza armónica conseguimos. Cuánto más activo está el cuerpo menos vibración disponible hay en él y por tanto menos volumen. Si “manipulamos” este fenómeno por medio de la alteración de las presiones generando más vibración sin regular la acción del cuerpo de la cuerda, lo que ocurre es que forzamos a la cobertura de la cuerda a realizar más trabajo del que está configurada para gestionar y por tanto ponemos en riesgo su integridad.

Muchos cantantes, en la búsqueda del estrechamiento y del famoso Twang castigan la cobertura de sus cuerdas vocales “sobrevibrando” la cobertura y sufriendo lesiones por contacto tales como Edemas Fusiformes o Nódulos.

Por otro lado, por su similitud funcional a la deglución, y teniendo en activo en ese momento dos de los tres niveles de cierre, puede generar confusión en el sistema de modo que se produzca un cierre y por tanto “rascar”. Muchos cantantes “rascan” cuando quieren conseguir más proyección y/o brillo.

–> Existe una alternativa funcional al descenso de la epiglotis que favorece el incremento de estas frecuencias agudas a la vez que incrementa la proyección y preserva la salud vocal <–

También podemos producir este estrechamiento del espacio entre los aritenoides y la epiglotis aproximando los aritenoides a la epiglotis de forma que al hacerlo, generaremos un cambio proporcional en la “tensión” del cuerpo respetando así la proporcionalidad e incrementando el brillo y proyección de una forma segura. Ésto es mediante la inclinación del cartílago cricoides.

 

D. Relación Faringe - Laringe

Anteriormente, durante la explicación de la deglución, hemos podido observar que la laringe se mueve como bloque arriba y abajo. Este hecho tiene lugar gracias a los tres grupos musculares encargados de ello.

A parte de elevarse y echarse hacia delante para cerrarse (proteger el tracto respiratorio) y facilitar la apertura del esófago durante la deglución, la laringe tiene la función de regular el tamaño de la faringe durante la fonación. Cuanto más agudo es el tono de la emisión, más pequeña es la faringe porque más arriba estará la laringe y viceversa. Éste es un hecho automático que regula los espacios resonanciales y hace que la voz funcione de una forma efectiva. Funciona como los tubos de un órgano de iglesia: cuanto más grave es la nota, más largo y ancho es el tubo. Por contrario, cuanto más aguda es la nota, más corto y estrecho. La diferencia es que nosotros no tenemos varios tubos, sino que tenemos uno solo que se mueve y ajusta.

La clave está en la forma de elevar la laringe durante la fonación, ya que debe seguir una configuración diferente para que todo funcione bien:

Por encima de la laringe encontramos el hueso hioides. El hueso hioides tiene la particularidad de ser el único de todo el cuerpo que no está conectado a ningún otro. Su función principal es mantener la forma de la laringe y movilizarla, por eso es la estructura de la que parte toda la red muscular que conecta la laringe a otras estructuras, cráneo, pecho y espalda. También hay más músculos que asisten y modifican la dirección del movimiento de ascenso.

La musculatura SUPRAHIOIDEA es la que se encarga de elevar la laringe. Los músculos van desde el hioides a la mandíbula y hacia el cráneo. Dependiendo de cuánto se activen unos músculos u otros, la laringe irá hacia arriba y adelante o arriba y atrás.

En esta tarea también asisten los CONSTRICTORES FARÍNGEOS que van arriba y atrás, con lo cual son muy útiles durante la fonación. A parte, ayudan a estabilizar la altura de la laringe y en definitiva, la voz. También veremos más adelante, que son un recurso muy importante (sobretodo el superior) para lo que llamamos Elevación Faríngea.

La laringe también puede bajar, y es el grupo muscular INFRAHIOIDEO el que baja la laringe, por ejemplo cuando bostezamos.

El movimiento de la laringe (que tiene efecto en la anchura y la longitud de la faringe) es útil para regular lo claro u oscuro que es un sonido. Como ya hemos dicho antes, la laringe se mueve para adaptar la longitud del tracto vocal según la nota, pero a partir de ahí, podemos cambiar el color del sonido bajando o subiendo más la laringe.

Si imaginamos ahora la laringe como un ascensor, el ascensor enrasa con cada piso que es la nota, pero si queremos que la sonoridad de esa nota sea más oscura, dejaremos un poco más abajo la laringe. En cambio, si queremos que la sonoridad sea más clara, subiremos la laringe hasta una posición un poco más alta. Pero siempre haremos los movimientos con respecto a la altura “de referencia” para esa nota.

 

E. Elevación Faríngea y Velo del Paladar

Desde hace muchos años se ha hecho mucho hincapié en lo que al paladar se refiere. “¡Eleva el paladar, elévalo!” Y muchos de nosotros nos hemos sentido muy confundidos con qué es a lo que se referían exactamente. Por eso, a continuación aclararemos de qué se trata:

El velo del paladar es la estructura encargada de abrir y cerrar el paso de aire hacia la nariz. Puede variar en un contínuo de posiciones, aunque vamos a intentar generalizar explorando solo dos (extremos) y el punto intermedio entre ambos, para simplificar su comprensión.

El velo del paladar puede cerrar el paso de aire a la nariz (extremo 1), abrir totalmente el paso a la nariz cerrando el paso hacia la boca (extremo 2) o quedar a medio camino (punto intermedio entre ambos). Entre estos tres puntos existe un rango continuo de posiciones entre ampliamente abierto y totalmente cerrado (paso a la nariz). La función de elevar el velo hasta cerrar el paso a la nariz, la desempeña un solo músculo; el elevador del velo del paladar. Cuando queremos que el velo descienda y contacte con la lengua para cerrar el paso a la boca, es el músculo palatogloso. Cuando el velo se encuentra a medio camino, los músculos anteriores están relajados o prácticamente relajados dependiendo del porcentaje de nasalidad.

La estructura encargada de realzar, amplificar, redondear y sostener el sonido es otra, no el paladar. Para entenderlo mejor analicemos la anatomía involucrada.

El músculo encargado de movilizar el velo del paladar es el músculo elevador. Éste es el que regula cómo de abierto está el paso hacia la nariz.

El otro músculo que moviliza el velo del paladar es el músculo tensor. Éste lo que hace es precisamente eso, tensar el velo y expandirlo. Pero no es el que realmente cambia el sonido de la voz. Muchos cantantes, en busca del espacio extra, activan muy fuerte el velo del paladar (tensor y elevador) de forma que crean una tensión que desciende hasta la lengua. Ésto crea un círculo de tensión en la parte posterior de la boca que hace que el sonido suene engolado.

Cuando se busca este efecto de espacio extra y amplificar, redondear y sostener el sonido lo que se activa es la porción más superior del músculo que constriñe y eleva la faringe, el constrictor faríngeo superior. Al hacerlo crearemos un espacio extra por encima del velo del paladar que es el que aportará ese extra al sonido. Esta maniobra, además nos dará mucha sensación de apoyo.

Sustentar la voz desde este punto es una buena maniobra. Si pensamos en el sistema vocal como una gran “L” invertida movible, ambas astas de la “L” deben  estar disponibles para moverse con la constante articulación de todo el mecanismo durante la fonación. Si alguna de esas estructuras no está disponible porque está intentando aportar estabilidad, ocurre justo lo contrario. El sistema se desequilibra generando compensaciones que conllevan más trabajo. Además, ambas astas están conectadas entre ellas, con lo que si una está fija sustentando, tiene efecto en la movilidad de la otra obstaculizándola. En cambio, si utilizamos la musculatura que está justo en el vértice, ambas astas podrán moverse con total libertad con la estabilidad extra que aporta el sustentar desde arriba.

El constrictor faríngeo superior es un músculo que no tiene nada que ver con el paladar, aunque al estar tan cercano es posible confundirlo. De hecho, la prueba que demuestra que no tiene nada que ver es que se puede crear esa sensación de más espacio y aportar ese extra al sonido sin que el velo del paladar esté cerrando el paso a la nariz (momento en el que la musculatura del velo está relajada dejando el velo a medio camino), por tanto, el velo del paladar no tiene nada que ver con ese efecto.

 

F. ARTICULADORES (Lengua, Mandíbula y Labios)

La lengua es una estructura de músculos; son muchos y la conectan a muchas otras estructuras. Es por eso que es una de las partes más críticas del grupo de los articuladores.

Los músculos intrínsecos son aquellos que le dan forma y cambian la forma de la lengua, en cambio los extrínsecos son aquellos que la movilizan gracias a su conexión con otras estructuras.

Las conexiones son importantísimas y ahora vamos a analizar el porqué:

  • MANDÍBULA: 
    La lengua está conectada a la mandíbula mediante el músculo Geniogloso. En muchas ocasiones la lengua se coordina con la musculatura de la mandíbula para moverla, abrirla y cerrarla durante el habla y la masticación. Así que el estado y comportamiento de la lengua tendrá efecto en el de la mandíbula.
    La acción de este músculo tiene varias propiedades. Las fibras medias tiran de la lengua hacia adelante y fuera de la boca, mientras que las superiores dirigen la punta hacia abajo y atrás. Cuando ambos grupos de fibras se contraen, la lengua se apilotona y se dirige hacia abajo al suelo de la boca.

  • APÓFISIS ESTILOIDES:
    El músculo Estilogloso es el que conecta la lengua a la apófisis estiloides. La apófisis estiloides es una prominencia ósea del cráneo a la que se conectan varios músculos vocales como el estilohioideo (laringe) y estilofaríngeo (faringe).
    Dirige la lengua arriba y atrás
    Al ser un lugar de confluencia muscular, una mala coordinación u organización de esta zona afectará a la elevación y movilización de la laringe de forma indirecta.

  • PALADAR:
    El músculo Palatogloso conecta la lengua al paladar por los laterales. Es capaz de elevar la parte de atrás de la lengua hacia el paladar.
    Es un
    lugar en el que comúnmente se acumula tensión, ya que sirve de puente del paladar a la lengua o viceversa creando un círculo de tensión en la parte posterior que resulta en un sonido engolado.

  • HIOIDES:
    Desde el hueso hioides nacen los ramajes musculares para movilizar la laringe en el cuello. Uno de esos ramajes va hacia la lengua, que a parte de estar muy cercana, es la que más influencia tiene en la laringe ya que ambas tienen que coordinarse y trabajar en armonía.
    El músculo Hiogloso deprime y retrae la lengua haciendo que el dorso adopte una forma convexa.
    Al tener conexión directa y estar tan cerca, una mala organización de la musculatura de la lengua tiene efecto directo en la laringe. A parte de trasladar tensión directamente, impide la movilidad.

  • FARINGE:
    El músculo Faringogloso conecta a la lengua con la faringe y su acción la lleva hacia atrás y abajo. La Faringe está rodeada por el músculo Constrictor Faríngeo, que es un músculo clave en la articulación y movilización de laringe y cartílagos. Por tanto, la no cooperación entre lengua y faringe comportará muchos problemas de articulación vocal.

  • AMÍGADALAS:
    El músculo Amigdalogloso eleva la base de la lengua hacia el paladar. Hay muchas personas que presentan mucha tensión en la lengua y aquejan dolor en las amígdalas después de cantar. Ésto es por la tensión que se propaga desde la lengua hasta la zona a través de este músculo. También funciona de modo inverso, hay gente que cuando padece de amigdalitis no puede cantar y les es difícil incluso hablar. Mucha parte de responsabilidad la tiene este músculo que se tensa por el dolor y traslada tensión hasta la base de la lengua afectando a la fonación.

En conclusión, la lengua está conectada a muchísimos puntos de varias estructuras clave de nuestro sistema vocal, así que un mal funcionamiento de ésta puede representar un gran impedimento a nivel vocal. La infinidad de posibles movimientos viene derivada de la coordinación entre la musculatura intrínseca y la extrínseca como grupo, y la coordinación entre músculos de cada grupo también. Por tanto, cuanto mejor sea la coordinación, mejor será la función. A la vez, una mala coordinación será un gran impedimento.

Por otra parte, al ser una estructura muscular enorme y central (posición), tiende a ser la primera compensación que se produce para remplazar cualquier carencia en la función vocal. La más común suele ser la de movilizar la laringe. En vez de utilizar la musculatura que corresponde (supra, infrahioideos + constrictores) se utiliza la lengua. Como la función principal de la lengua es articular y no movilizar lo hará de forma imprecisa, limitada y errática. Por otro lado, la lengua debería estar articulando en vez de movilizando la laringe y se produce un colapso que dificulta la fonación, sobretodo en tonos agudos. También suele utilizarse para estabilizar el sonido (falsa estabilidad) y mobilizar la mandíbula entre otras.

La lengua es un órgano de gran complejidad que debe organizarse acorde a la función y  estructuras del resto del tracto vocal.

La mandíbula y los labios son el tramo más externo del tracto vocal y por tanto tienen también influencia. También forman parte del grupo de los articuladores junto a la lengua.

La mandíbula está conectada a muchas otras estructuras y por tanto, tendrá influencia sobre ellas también:

Los labios poseen una enorme red muscular que posibilita su gran variedad de movimiento.

Los articuladores, a parte de su función de aportar inteligibilidad al habla), pueden modificar la sonoridad de la voz. Pueden modificar el tamaño del tracto vocal por un lado, y tener influencia en el funcionamiento de las estructuras vocales.

  • La mandíbula puede abrir verticalmente aumentando la distancia que existe entre la superficie de la lengua y el paladar. Regula el espacio resonancial (verticalmente) en el interior de la boca.

  • La mandíbula, como en la masticación, también puede moverse lateralmente de izquierda a derecha.

  • La mandíbula también puede moverse adelante y atrás.

    • Cuando los dientes inferiores quedan por delante de los superiores y la mandíbula está hacia adelante, la faringe se ensancha anteroposterioremente y el tracto vocal se ensancha y alarga a la vez oscureciendo el sonido.

    • Cuando los dientes inferiores están por detrás de los superiores y la mandíbula está hacia atrás, se produce una compresión de la laringe por parte del maxilar inferior y también una reducción del espacio faríngeo. El sonido queda presionado igual que la laringe y el tracto vocal.

  • Los labios también influyen:

    • Pueden alargar el tracto vocal, echándose hacia adelante redondeándose, oscureciendo el sonido.

    • Pueden ensanchar la apertura y el espacio lateral en la boca, cambiando la resonancia. También acortando el tracto vocal. Estos movimientos aclararán el sonido.

Mandíbula, labios y lengua están estructural y funcionalmente conectados y funcionan como un todo cambiando la resonancia y facilitando y/o dificultando la función vocal.