Cómo reorganizar tu respiración (y ganar en eficacia vocal)

La respiración es una función coordinada por el cerebro y el sistema nervioso. Se trata de una tarea controlada, la mayoría del tiempo, de forma inconsciente.


Es así porque es una necesidad vital que no puede apoyarse en el consciente. Además de ser necesaria para la supervivencia (si no respiras, te mueres) también depende de lo que esté ocurriendo en primer plano.

¿Qué quiere decir esto?


La respiración regula el suministro de oxigeno al sistema y la expulsión del dióxido de carbono. Se ajustará y variará para proporcionar la "energía" necesaria para realizar aquello que se quiere realizar.


No necesitas la misma cantidad de oxígeno para estar tumbado, que para estar sentado, que para caminar, que para correr. Y no solo eso, sino que depende cómo estemos tumbados, sentados, en pie o corriendo necesitaremos más suministro de oxígeno y podremos desplazar unas partes u otras para realizar la función respiratoria.


Empecemos por el principio.


Cómo funciona la respiración


Los pulmones se encuentran ubicados en el torso, en el interior de la caja torácica.


La caja torácica está diseñada para poder desplazarse en todas direcciones.


¿Por qué?


Hagamos un símil.


Imaginemos un globo en que toda la superficie está cubierta de manos pegadas. Si solo dos manos tiran del globo hacia afuera, será necesario mucho desplazamiento para coger aire. En cambio si todas las manos se desplazan un poquito, será necesario menos desplazamiento para coger la misma cantidad de aire.


Por tanto, dos manos deberán desplazarse muchísimo, pero muchas manos necesitarán desplazarse muy poco para coger la misma cantidad de aire. Además, muchas manos, siguiendo con la metáfora, serán mucho más precisas en el desplazamiento que solo dos.


Y por último: muchas partes trabajando de una forma organizada implica poco trabajo en todos, mientras que, pocos trabajando, implica mucho trabajo en esos pocos.

¿Empiezas a ver por dónde voy?

Qué y cómo se coordina la respiración


Por tanto, la disponibilidad para esta "respiración global" dependerá de la disponibilidad que tengan las diferentes estructuras (partes) para desplazarse.


La disponibilidad dependerá dos factores principales:

  • A. Lo que esté pasando en primer plano (función primaria).

  • B. La organización general del sistema (qué está disponible para moverse y qué no).

El cerebro y el sistema nervioso son quienes coordinan todo.


El cerebro es el encargado de decidir y coordinar todo lo que ocurre en el sistema. De hecho es el que decide cómo, cuándo y dónde ocurre todo, entre lo cual está lo que nos trata: respirar.


Los huesos son los encargados de sostenernos y los músculos de movernos.


Si el sistema está bien organizado y la relación entre huesos es proporcional, la acción muscular para sostenernos es muy reducida. Entonces, la acción muscular es simplemente para crear movimiento. Pero si las relaciones entre huesos no son proporcionales, el esqueleto no puede sostenernos por si mismo, y es entonces cuando necesitan ayuda por parte de los músculos.


Debemos recordar que lo más primordial para el sistema es mantener la estabilidad (equilibrio) y realizar la tarea que necesita ser llevada a cabo; eso es el instinto de supervivencia. Por tanto, si el esqueleto no es capaz de sostenernos, los músculos lo harán cueste lo que cueste. Pero si los músculos están ocupados sosteniéndonos no serán capaces de encargarse del movimiento, y por tanto éste se verá reducido. A eso es a lo que llamamos vagamente “tensión”.


De nuevo, todo este lío depende del cerebro y es el quien alinea o no los huesos y el que reparte o no el trabajo de un modo proporcional.


A la vez, es el cerebro el encargado de organizar todas las partes para llevar a cabo cualquier función.


Si yo quiero coger algo que tengo delante no necesito pensar más que eso, y serán el cerebro y el sistema nervioso los que se encarguen de organizar todas las partes necesarias para que esa tarea pueda llevarse a cabo.


Pero si para movilizar esas partes necesarias para realizar esa tarea, alguna de ellas está ocupada manteniendo el equilibrio, y por tanto fijada, la tarea no será muy sencilla de realizar, o al menos no todo lo que podía ser si no existiera todo ese trabajo muscular compensatorio que suple la eficiencia esqueletal. Por tanto, trabajaremos mucho más muscularmente para vencer esas compensaciones que están supliendo la falta de organización y proporcionalidad en el esqueleto (contradicción funcional).

¡Volvamos a la respiración!


Cómo reorganizar la respiración

En medio de todo este lío, ¡necesitamos respirar todo el tiempo!


Pero imagina la cantidad de partes que, o bien no están disponibles, o bien están ocupadas para desplazarse y respirar.


Por tanto, el sistema deberá reorganizar la respiración para que suceda en los lugares en los que esté disponible.


Por supuesto y, como ya debes estar imaginando, todo esto no es tan sencillo como: “¡Ponte recto y respira bien!” o “¡Relájate, que estás muy tenso!”


Así que finalmente todo se resume en que el sistema no conoce una forma mejor de hacer las cosas y está haciendo lo mejor que puede y sabe en todo momento.


Si lo extrapolamos al canto, que sería la función en primer plano, todo se complica todavía más. No se trata de una función más sino que esta implica la respiración también. Un tercer factor.

Además, para cantar necesitamos:

  • Poder movernos. No podemos ser esclavos de una postura concreta, correcta.

  • Cantar es una tarea de precisión y necesitamos tener disponibles pequeños ajustes para realizar la tarea que es algo muy refinado.

  • Que la respiración se ajuste a aquello que estamos cantando pero que todavía pueda realizar la tarea de mantener los niveles de oxígeno necesarios.

¡Todo ello es algo supercomplejo!

¿Cómo reorganizas y reajustas todo esto?

Esta lección es un pequeño ejemplo de qué tipo de procesos se pueden seguir para reorganizar algo tan complejo y mejorar el equilibrio del sistema:





En esta primera parte tomarás las referencias a las que volverás al terminar la lección para ver qué ha cambiado, así que tómatelo como algo meramente informativo y de exploración.





Esta segunda parte es la lección en sí misma. Tómatelo como una aventura de investigación y descubrimiento para, mediante el movimiento, soltar todo aquel trabajo que no habías detectado y que está restando equilibrio y proporcionalidad a tu funcionalidad, tanto para la transmisión de peso en el esqueleto como a la disponibilidad al respirar.





En este último vídeo transportarás aquello que has conseguido y aprendido sentado: a estar de pie, a la vida real. También "exportarás" estas nuevas capacidades con la respiración en general a cantar en específico.


Espero que te resulten prácticos los ejercicios. Deja tu comentario aquí abajo, cuéntame cómo te ha ido.

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