Guía práctica para mejorar la proyección de la voz

El concepto de proyección de voz es un tema común, pero no todo el mundo sabe qué es. De hecho se hacen muchas reducciones como "sonar más fuerte" o "llegar más lejos".


Hagamos una pequeña distinción para poner orden. Verás que va mucho más allá de la dialéctica.


  • Volumen (intensidad sonora). Cuando en el sonido hace cambios de presión en el aire. A más presión, más intensidad sonora y, por lo tanto, más volumen.

  • Sonoridad (riqueza armónica). Un sonido más sonoro no es necesariamente más fuerte, sino que tiene más matices, más colores, más detalles. Aunque puede dar la impresión de que aumente el volumen, la presión sonora no tiene porqué ser superior.

La proyección


Consiste en la interacción o equilibrio entre sonoridad y volumen.


Cuando hablamos de proyección hablamos del incremento de sonoridad en primer término. Lo que hace que una voz viaje por el espacio es mayoritariamente la sonoridad, el aumento de contenido armónico; pero la sonoridad tiene un límite: a partir de un cierto punto necesitamos más presión sonora, más intensidad, más volumen.


Si aumentamos la intensidad sin aumentar la sonoridad, el resultado es una voz fuerte pero pobre y difícil de oír igualmente. De hecho muchas veces pasa que una voz es fuerte pero no inteligible, por ejemplo.

Para la vertiente artística, en la que a veces necesitamos más proyección (no siempre para expresar una emoción más intensa, sino para llenar un espacio o llegar a todo el púbico de la sala), subir el volumen no es la solución.

Pero dejémonos de tanto bla bla bla y experimentemos con ello:





Para poder comprender un poco más cómo hacer que la voz sea más sonora, necesitamos comprender cómo se genera la voz:

Cómo se genera la voz


La voz es el resultado de un proceso de transducción, es decir, en el cambio de una energía en otra de distinta naturaleza. En el caso de la voz transformamos la energía cinética del aire en vibración.


Esto es gracias a la interacción entre aire y las cuerdas vocales.


Las cuerdas vocales son estructuras muy complejas formadas por varias capas que tienen consistencias diferentes y tienen la capacidad de vibrar con diferentes propiedades. Cada una de estas capas aporta complejidad armónica al sonido resultante.


Las cuerdas vocales tienen la capacidad de cambiar la forma en la que estas capas interactúan entre ellas, pero para eso también están los cartílagos que las rodean, capaces de alterar las propiedades vibratorias de las cuerdas y la interacción que ocurre entre las capas.


No confundir con vibrato vocal.


Según la interacción entre las capas, el resultado armónico será mayor o menor.

Podríamos resumir todo este fenómeno en que cuanto más sueltas están las cuerdas mejor es la relación entre ellas y sus capas, y por tanto, más contenido armónico tendremos.



Esta imagen es la representación de la sección de una cuerda vocal. La capa más profunda (color rojo) es el músculo vocal, el resto de capas tienen diferentes composiciones y flexibilidades.

Una vez la vibración ha tenido lugar en las cuerdas vocales, las ondas sonoras ascienden por el tracto vocal ("tubo": espacio comprendido entre las cuerdas vocales y los labios, el exterior) que constituye el principal espacio resonancial.


De nuevo, según la configuración de este espacio, las ondas generadas por las cuerdas vocales serán filtradas, amplificándose unas y atenuándose otras.





Por último, más volumen implica más intensidad sonora. Para conseguir más intensidad sonora necesitamos que las ondas que generan las cuerdas vocales (cambios de presión en el aire) sean más fuertes.


La frecuencia y la intensidad


Cuando producimos un tono, este tiene una altura tonal o frecuencia y una intensidad.


La frecuencia, en el caso de las cuerdas vocales, implica vibraciones por segundo.


Cada una de estas vibraciones consiste en el transcurso de tiempo que pasa entre que las cuerdas vocales cierran el paso de aire y vuelven a abrirlo (ciclo vibratorio).


Aquí hay dos factores: cuántas veces ocurre esto por segundo, y cuánta parte de cada vibración (ciclo vibratorio) están las cuerdas juntas o separadas. Cuanto más tiempo estén juntas (siempre dentro del ciclo vibratorio), más presión de aire acumulan y más fuerte será la onda liberada al abrirse. Todo esto depende del grosor de la cuerda.


Por tanto, cuanto más gruesas las cuerdas, más intensidad y por tanto más volumen.


Recapitulemos - A la hora de proyectar la voz necesitamos:

a. Que la interacción entre las capas de nuestras cuerdas sea lo más eficiente posible para que el contenido armónico sea lo más elevado posible.

b. Que los cartílagos que rodean las cuerdas favorezcan esa interacción de las cuerdas para potenciar la riqueza armónica al máximo.

c. Que el tracto vocal se organice para resonar al máximo y amplificar ese contenido armónico al máximo.

Construyamos poco a poco


Son solo tres puntos, pero cada uno de ellos implica muchos factores y muy complejos.


Mirando la anatomía, hay una estructura que nos hace este "3 x 1" y esa es la faringe.

La faringe es el espacio comprendido desde la parte de atrás de la nariz hasta la parte de atrás de la garganta. En ella residen los músculos más fuertes del sistema vocal y se constituye como una red de conexiones fantástica para conseguir nuestro cometido. Además, como comprende la mayoría del espacio, podremos controlar todo de una vez.




Las paredes de la faringe están formadas por el músculo constrictor que nace de la columna vertebral en la parte posterior y se conecta delante a ambos lados de la cara interna de la mandíbula, al hueso hioides y a los cartílagos.

El músculo más grande y el que nos trata, es el constrictor faríngeo.

Echémosle un vistazo:




Como podemos ver en la imagen, la musculatura conecta varios puntos clave a la hora de proyectar la voz:


  • En la parte más baja conecta los cartílagos a la columna vertebral. Al activarse, articulará los cartílagos de la laringe, soltando las cuerdas vocales y reduciendo la tensión en ellas. Al hacerlo permitirá que puedan vibrar con más amplitud y que la interacción entre capas sea más rica. Una de estas articulaciones afectará al espacio epilaríngeo. Al reducir este espacio, se potenciará la franja armónica más aguda, haciendo que la voz tenga más brillo. A la vez, al soltar las cuerdas y mejorar la interacción entre las capas, el sonido tendrá más cuerpo.





  • En la parte media el músculo constrictor se conecta al hueso hioides. Este hueso es el centro de conexiones de la laringe. De él salen músculos que van al cráneo, a la mandíbula, al pecho y a la espalda. Gracias a esta red de conexiones, la laringe puede ascender y descender, e ir hacia adelante y hacia atrás. Al hacerlo puede cumplir funciones tan dispares como la de tragar o la de cantar. Pero también puede regular el espacio vertical en la faringe, ajustando sus posibilidades resonanciales. Lo más importante es el poder diferenciar el gesto de tragar del gesto de cantar o proyectar. ¿Por qué? Cantar y tragar son dos funciones diametralmente opuestas. Y la razón por la que lo exponemos es porque comparten el mismo espacio y alguno de los movimientos. Cuando tragamos la garganta se cierra y asciende hacia arriba y adelante, en dirección a la barbilla. Gracias al movimiento de adelantamiento aquello que se traga puede descender por el esófago que esta ubicado detrás de la garganta. La musculatura que lleva la garganta hacia adelante es aquella que conecta el hueso a la barbilla. Para que eso se pueda dar, la mandíbula debe permanecer inmóvil. En cambio, cuando cantamos, necesitamos que la garganta esté libre para moverse arriba y abajo y regular así el espacio resonancial. Pero lo mas crucial es que necesitamos que este movimiento lo lleve a cabo la musculatura de la faringe por varias razones:


  • Diferenciarlo de tragar: evitar el cierre que se produce al tragar.

  • Dejar libre la mandíbula para el movimiento

  • Estabilizar desde atrás y arriba







En esta imagen puedes observar la musculatura del suelo de la boca encargada de abrir y cerar la boca, que es la misma encargada de llevar el hueso hacia arriba y adelante.

  • En la parte más alta se conecta a los lados de la mandíbula en la parte interior lateral, a la parte más alta del cráneo y a la parte más alta de la columna vertebral. Esta zona es muy importante porque se sitúa en la esquina más alta y es desde ahí desde donde podemos aportar la estabilidad que el proyectar requiere.





Si pensamos en el sistema vocal como una L invertida, ambos extremos necesitan moverse: la boca y la garganta. El hecho de poder trabajar en la esquina en la parte de atrás y arriba, permite que los dos extremos de la L estén libres para articularse y no se fijen en la búsqueda de estabilidad (tensión).





Espero que las prácticas te resulten provechosas. Si las llevas a cabo, me encantaría que me dejaras un comentario aquí mismo compartiendo tu experiencia.


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